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Extracto de
la carta del Angel enero/ febrero
2007
HONG KONG: Después
de vivir por diecisiete años en la gran ciudad cómo no me iba a
detener allí para ver a amigos nuevos y de hace mucho tiempo y
predicar la antigua, antigua historia de Jesús y de su amor. Fue
como "regresar a casa". Mis "chicas de Kong Kong" están
haciendo grandes cosas para Dios en el mundo de los negocios.
Ellas fueron una gran bendición para mí y confío que la Palabra
de Dios que les prediqué fue inspiradora y alentadora.
MI MALA CAIDA EN HONG
KONG:
En mi última noche en Hong Kong después de
nuestras reuniones más grandes, perdí el equilibrio en el baño y
me caí sobre mi espalda en el suelo de baldosas, lastimándome la
espalda (escuché el hueso crujir como si estuviera roto) y me
fracturé mi muñeca izquierda nuevamente en dos lugares. No sabía
que estaba fracturada. ¡No obstante de seguro me dolía!
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